Estudiantes de UNAM en los 50: pérdida del protagonismo político

Ortiz Tejeda reflexiona sobre cómo la organización estudiantil dejó de ser central en los problemas universitarios

En los años 50, un grupo de alumnos de diversas facultades de la UNAM se reunía regularmente para analizar la situación del movimiento estudiantil. Lo que encontraban en esas tertulias era una realidad preocupante: la organización estudiantil había perdido su capacidad de influencia en los problemas de la vida cotidiana universitaria.

El espacio que dejó de existir

Según reflexiona Ortiz Tejeda, en tiempos anteriores los estudiantes habían sido elemento central en las escuelas y en la universidad misma. Sin embargo, para la década de los 50, esa posición había cambiado drásticamente. El espíritu estudiantil ya no tenía representantes que hablaran en su nombre, ni historias que contar sobre los problemas de la comunidad universitaria.

Una generación transformada

La conclusión de aquellas reuniones era clara: los estudiantes de esa época ya no eran los mismos que sus antecesores. La capacidad de movilización y el protagonismo político que caracterizó a generaciones anteriores se había desvanecido, dejando un vacío en la organización estudiantil que antes había sido determinante en la vida universitaria.

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